Compresión · posablación

No es la media — es dónde cae la presión

La guía conjunta de cinco sociedades revisó la evidencia de compresión tras el tratamiento invasivo de venas superficiales. La recomendación con mayor nivel de evidencia no trata de usar media: trata de poner presión focalizada sobre la vena tratada.

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La prescripción de media elástica tras safenectomía, flebectomía o ablación térmica viene de la experiencia clínica de generaciones — no de un ensayo que la haya puesto a prueba. La guía conjunta del American Venous Forum, la Society for Vascular Surgery, el American College of Phlebology, la Society for Vascular Medicine y la Unión Internacional de Flebología se escribió justamente para ordenar esa evidencia dispersa. El resultado es menos cómodo de lo que sugiere la práctica.

La recomendación que cambia la conducta

La recomendación 1.1 — usar compresión cuando sea posible tras un procedimiento quirúrgico o térmico — es GRADE 2, nivel de evidencia C. La recomendación 1.2 es más específica y tiene nivel de evidencia B: si hay apósito compresivo en el postoperatorio, presiones superiores a 20 mm Hg junto con almohadillas excéntricas colocadas directamente sobre la vena ablacionada u operada ofrecen la mayor reducción del dolor postoperatorio.

La puntuación de dolor al séptimo día, en el grupo que usó la almohadilla sobre la vena tratada y en el que usó la misma media sola, en los 200 pacientes aleatorizados tras endoláser. La media no cambia entre los brazos — cambia el punto donde se concentra la presión.
La puntuación de dolor al séptimo día, en el grupo que usó la almohadilla sobre la vena tratada y en el que usó la misma media sola, en los 200 pacientes aleatorizados tras endoláser. La media no cambia entre los brazos — cambia el punto donde se concentra la presión.

Por qué funciona la almohadilla

El objetivo de la compresión posprocedimiento es mantener la oclusión de la vena tratada. Para ello la presión externa debe superar la presión intravenosa, que depende de la posición del cuerpo. En decúbito, menos de 10 mm Hg ya estrechan la safena magna. De pie, hacen falta más de 50 mm Hg en la pierna y de 30 a 40 mm Hg en el muslo para ocluir la vena. Por la ley de Laplace, la almohadilla reduce el radio local y eleva la presión en ese punto: en los estudios revisados los valores fueron de 18 mm Hg con una media aislada a casi 100 mm Hg con dos medias y almohadilla excéntrica de pie.

Acostado, poca presión externa basta para cerrar la safena; de pie, la columna de sangre exige varias veces más. El dibujo muestra por qué la misma media entrega resultados distintos según la posición del cuerpo.
Acostado, poca presión externa basta para cerrar la safena; de pie, la columna de sangre exige varias veces más. El dibujo muestra por qué la misma media entrega resultados distintos según la posición del cuerpo.

Un caso-control realizado en tres centros europeos comparó 36 pacientes con dos medias y almohadilla de muslo frente a 17 pacientes con dos medias aisladas: el dolor global fue un 49% menor en el grupo con almohadilla, sin diferencia en eventos adversos. La ganancia, sin embargo, tiene contrapartida. En otro ensayo, con 54 pacientes aleatorizados en tres grupos — media de 23 a 32 mm Hg, vendaje adhesivo, y media con almohadilla excéntrica sobre la safena magna del muslo —, el grupo de la almohadilla alcanzó las mayores presiones y también más eventos adversos menores, sobre todo irritación cutánea por la cinta de fijación. Ningún paciente, en ningún grupo, presentó trombosis venosa superficial o profunda.

El 49% proviene de un caso-control, no de un ensayo aleatorizado: 36 pacientes con almohadilla frente a 17 sin ella, sin sorteo ni cegamiento. El sentido del hallazgo confirma el ensayo aleatorizado; la fuerza de la evidencia, no.
El 49% proviene de un caso-control, no de un ensayo aleatorizado: 36 pacientes con almohadilla frente a 17 sin ella, sin sorteo ni cegamiento. El sentido del hallazgo confirma el ensayo aleatorizado; la fuerza de la evidencia, no.

Tras la escleroterapia, la evidencia se divide

La recomendación 3.1 sugiere compresión inmediata tras escleroterapia (GRADE 2, nivel C). Kern y colaboradores aleatorizaron 100 pacientes a media de 23 a 32 mm Hg durante 3 semanas o ninguna compresión tras una sesión única de escleroterapia líquida: tres semanas de compresión continua dieron la mejor desaparición de los vasos — evaluada en fotografías por dos revisores ciegos, en promedio 52 días después — y redujeron de forma estadísticamente significativa la hiperpigmentación. Weiss y colaboradores, en 40 pacientes, también hallaron mejoría superior al control en los tres subgrupos comprimidos (3 días, 1 semana y 3 semanas), con menos hiperpigmentación en los grupos de 1 y 3 semanas.

Lo que la guía no autoriza a afirmar

Este documento no demuestra que la compresión sea mejor que ninguna compresión tras ablación o safenectomía — y los propios autores dicen por qué: ni los ensayos aleatorizados ni el estudio caso-control revisados incluyeron un grupo sin compresión. Los investigadores probaron niveles distintos de compresión, no su necesidad. La calidad general de las publicaciones se describe como inadecuada por muestra pequeña, ausencia de cegamiento, ausencia de aleatorización, falta de datos sobre la fuerza de compresión y desenlaces inconsistentes. Cualquier extrapolación, escriben los autores, debe considerarse especulativa.

Sobre la duración no hay recomendación con evidencia: las guías 2.1 y 3.2 remiten al mejor juicio clínico (BEST PRACTICE). El NICE orienta no usar vendaje ni media por más de 7 días tras el tratamiento intervencionista. En 101 pacientes tratados con radiofrecuencia, 4 horas de compresión no fueron inferiores a 72 horas — el grupo de menor duración tuvo incluso mayor reducción de volumen de la pierna y menos complicaciones, sin diferencia en dolor ni en tiempo de recuperación. Nada de esto sustituye la evaluación individual: la conducta es del cirujano vascular que examinó ese miembro.

Contenido dirigido exclusivamente a profesionales de la salud. Ningún resultado individual está garantizado: la indicación depende de la evaluación clínica y del examen de imagen de cada paciente.

Formación práctica

Esta técnica se enseña con paciente real.

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